La Librería

Pequeños retales de literatura

sábado, febrero 16, 2008

¡¡¡Uyuyuyuyuy!!!

Hay una cita en francés que aparece en la novela de El benefactor de Susan Sontag en la cual el protagonista Hyppolite dice Je reve donc je suis, que traducido vendría a ser "Yo sueño aquello que soy". La cita es un guiño al filósofo francés René Descartes con aquello tan popular de “Pienso, luego existo” (al respecto había también una versión serie B popularizada en las puertas de los lavabos masculinos donde a menudo se encuentra el siguiente slogan: "No me corro, luego insisto"). La cuestión es que casi nunca recuerdo mis sueños. Todos soñamos, eso lo sé. Pero mi sueño suele ser a menudo demasiado plácido y mis ritmos circadianos van tan acompasados con mi despertador, que cuando mis ojos se abren ya no queda nada del naufragio donde se hundieron mis sueños.
Sin embargo hoy soñé y fue un sueño muy hermoso. Me encontraba en Alicante en una especie de carnaval que ocupaba las calles de toda la ciudad. Reconocí en mi sueño a mi hermano y a uno de mis primos. Esto último tiene su explicación por aquella otra cita de que uno es de donde pasa la infancia, y digamos que yo pasé todos los veranos de mi infancia y adolescencia disfrutando de un mes de vacaciones en Alicante, al que le correspondían siempre un par de semanas en casa de mis primos (Edificio La Torre, Av. Costa Blanca, situ: Playa de San Juan). En el sueño después de pulular por calles llenas de gente, al final me quedaba en el comedor de aquel apartamento, rodeado de distintos desconocidos los cuales se iban presentando uno a uno. Pasaban las horas mientras hablábamos, y en un momento una bella chica que estaba a mi lado me decía: -¿Me vas a sacar a bailar? Mi respuesta a esa pregunta prometedora fue un completo sinsentido. ¡Es triste que ni en mi sueño no pueda ser el jodido chico del martini! La verdad es que en vez de responder algo ingenioso, mi respuesta fue decir -en actitud balbuceante- que creía que eran las seis de la tarde y no las seis de la noche, y que si yo era demasiado alto y ella era demasiado baja. Ahí me desperté. Supongo que rompí todo el romanticismo de la escena con tanto recelo y mi subconsciente dio la voz de alerta y me castigó despertándome. Lo más curioso es que analizándolo ahora, es como si en el sueño tuviera demasiadas reticencias a bailar con aquella chica. ¿Qué me pasa doctor?
Lo del carnaval tengo claro de donde salió, me lo metió Anna en la cabeza mientras nos contaba unas vacaciones carnavalescas (a ella precisamente le comenté hace unos días la película La ciencia del sueño con Gael García Bernal como consecuencia de un cúmulo de malentendidos del que fui culpable).
Lo de los desconocidos presentándose lo tengo claro también; todo era reflejo especular de las presentaciones que hicimos en la kdd de blogueros de ayer. Esperaré que J.P. cuelgue los links de todos los asistentes, y esa lista me servirá para actualizar los enlaces laterales.
Todos hicimos los deberes (bueno, alguna se escaqueó pero no se lo tuvimos en cuenta). J.P. se encargó de ir leyendo cada uno de nuestros secretos inconfensables, teatralizando un poco en cada una de las lecturas, y la verdad es que todos nos descojonábamos de risa con su versión de Aquí hay tomate.
Imagínense, recuerdo que el segundo secreto que leyó decía aquello de: “He ido al sexólogo”, y a partir de entonces todos los que estamos allí comenzamos a hacer bromas mientras J.P. iba desdoblando otro de los papeles donde se escondía un nuevo secreto; que sí “yo soy el sexólogo”, o que sí “cuando despertó el sexólogo aún seguía allí” ¡Es que somos Bitácoras y Libros! Recuerdo también otra broma muy buena, cuando J.P desdobló un pequeño papel con los bordes romos de alguien que había cortado el folio sin demasiada pulcritud. Me reí mucho cuando en ese momento alguien comentó: “¡el secreto es que no tiene tijeras!”.
El resultado de nuestros secretos inconfesables -hay que decir que la lianta de tal pitote fue la inteligente Musa Rella- fue bastante suculento. Imagínense entre unas doce personas que somos supuestamente blogueros literarios, tenemos agazapados toda clase de personalidades ocultas. Entre nosotros cohabitaban ladrones y cleptómanos; pornógrafos, fetichistas, y adictos sexuales; cotillas desenamorados y bromistas macabros, incluso caníbales a régimen y presuntos homicidas (un cadáver a los postres y ya podríamos haber hecho una nueva versión de la película). Y como era de esperar también hubo lectores irresponsables.
Nos reímos tanto que cuando J.P. leyó el último secreto, el exceso de risas nos había agotado, y nos costó romper el silencio sepulcral que se creó después de la catarsis sufrida.
Un saludo a todos y nos vemos en la próxima. Mi agradecimiento a todos los que fueron que hicieron de aquella velada un día que creo que recordaré durante mucho tiempo.
Concluyo, que hoy tengo otra megacena y antes de prepararme, quiero trabajar un poquito. Me pregunto que soñaré esta noche y es que ya tengo una cierta curiosidad psico-anal-ista (chiste dedicado a los blogueros de Bitácoras y Libros).

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8 Comments:

Blogger Palimp said...

Ja ja ja... que buena crónica. Me lo pasé en grande. En breve colgaré enlaces y secretos... ¡que siga la fiesta!

1:09 p. m.  
Blogger C.Martín said...

Buen apunte, me sumo al comentario de Palimp.
Ten cuidado con lo que sueñas que puede hacerse realidad, juas.

10:43 p. m.  
Blogger sfer said...

Ya dije que mi excusa para no llevar secreto era la mejor de todas... chivato :P

10:30 a. m.  
Blogger Emma-Nue-Elle said...

Pueeeeees, "Je rêve donc je suis" es más bien "sueño luego existo" jejeje pero se entiende heeeee
Asi que en el carnaval de Alicante... pero en sueño... al ladito de mi casa... que yo recuerdo no invité a nadie a bailar pero sufriendo sonambulismo, quién sabe ;-))

10:44 a. m.  
Blogger malditas musas said...

Una crónica magnífica. Tengo una idea para que te repongas al trauma del sueño... La próxima vez que nos juntemos te sacamos a bailar las chicas, una a una. La cita se llamará "Ven a la convocatoria bloggera y conviértete en Mister Martini". Es infalible a nivel publicitario y además catártico.

:)
Gracias por todo.
Abrazos
musa

4:57 p. m.  
Blogger Lucía Bubok said...

Qué desconocido el mundo de los sueños. Aunque dicen que cuando te acuerdas de lo que has soñado es que te has sumergido en un sueño profundo... y es cierto!! Es cuando más descanso.
Si tuviera que escoger una profesión (un poco tarde) sería "sueñologa", jeje.
En serio, me ha parecido una entrada muy divertida y un blog fantástico, como de escritor...
Un saludo.

2:33 p. m.  
Blogger Frida said...

Me adhiero a la propuesta de Musa. Hay que hacersela llegar a Palimp sin demora. Lo que pasa es que no sé si hay chicas Martini y para que sea justo algo tendremos que hacer también nosotras... Habrá que madurarlo más, pero me parece un buen plan.

12:20 a. m.  
Blogger Vigo said...

Palimp, la fiesta sigue, hoy me reí mucho contigo en el cuentacuentos.

Anna, algunos sueños supongo que estaría bien que se convirtiesen en realidad. Había una anécdota de un filósofo que una vez soñó que sus pies caminaban por cristales rotos y contaba que sintió tanto dolor en el sueño, que a partir de entonces se metía a la cama con con pantuflas.

Sí, Sfer pero eso de que no tienes secretos me suena muy dudoso. Yo soy muy preguntón, así que la próxima vez te haré el tercer grado hasta que confieses todos tus pecados. Sean confesables o inconfesables al menos me reiré.

emma-nue-elle, ¿no valdría "sueño luego yo soy? Tendré que recuperar mis clases de francés que las tengo muy olvidadas. Y eso que mi profesora de francés era toda una preciosidad ;D.
Si apareces en mis sueños con el nombre de Emmanuelle puede ser peligroso.

Musa Rella, ¿no me acabaré sintiendo un hombre objeto? Creo que debido a mi mala coordinación entre mis "pieses" agradeceré más que me invites a una copa, que no que me saques a bailar. Y luego cuando me hayais invitado a unas cuantas copas... Creo que bajo los influjos del alcohol será ya más fácil sacarme a bailar.

lúcia, sí se sueña cuando se está en la fase REM, que es la fase más profunda del sueño.
Si de profesiones se trata se me ocurren una relacionada con un libro que me encantó (que sin ser escritor, lo de leer es casi enfermizo en mí).
Profesión: Guardián del centeno (vigilar que los niños mientras juegan no se caigan por los barrancos). O algo así, tal vez lo que leí se entretejió con lo que soñé.

Frida, vigilad lo que le digáis a Palimp, que luego este hombre acepta todas las propuestas sin ningún miramiento. Como le decía a Marcela, yo Martini, los de la barra. Pero bueno de todas maneras vuestra propuesta creo que me haría reír, así que acabaría aceptándola con agrado.

4:54 a. m.  

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