La Librería

Pequeños retales de literatura

lunes, marzo 28, 2005

Con unas copas de más

Es difícil encontrar las palabras cuando uno apenas puede encontrar las teclas, y cuando todo se convierte en un repiqueteo sin sentido. Es como balancearse por una cuerda floja, mientras que el alcohol va minando los equilibrios y las sienes no paran de retumbar. ¿Podrá entonces uno aventurarse al más profundo los abismos, sin darse demasiada cuenta del por qué? Porque por suerte esta noche no hay heridas, y me refiero por supuesto a las que escuecen por debajo de la piel; las que no te dejan dormir; las que se fundamentan en el tormento de lo que no ha sido dicho. Porque entiendo que acordarme de Barthes ahora es todo un mérito, como recordar a Blanchot debería ser visto como una hazaña en una noche donde el sol ya despunta. Decía Blanchot que escribir es acercarse a la muerte, y supongo que antes de echarme a dormir, tal vez merezca encontrarme con algo de esa negra muerte. Tan hermético como esto; recordar que el pensamiento viene encorsetado en palabras de cemento, y que la fosa no deja nunca de llenarse de palabras solemnes.
Ahhh!! Si pudiera conservar esa lucidez que ahora mengua, si pudiera tener la claridad de los sueños. Esa misma, con la que uno resuelve problemas insondables. Entonces… entonces tal vez valga la pena echarme a dormir…. y si no valiera la pena ¡qué! Debo hacerlo de todas maneras, no hay cuerpo que aguante en vela demasiadas horas, de igual manera que no hay alcohol que no termine diluyéndose en el correr de la sangre.

COMO LATAS DE CERVEZA VACÍAS

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.
ERNESTO CARDENAL

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2 Comments:

Blogger Yavannna said...

¡¡Salud!!!!

Y como diría quel: Noches de juventud, de vino y rosas :D

5:47 p. m.  
Blogger Vigo said...

Sí, salud no me vendría del todo mal
Aún en proceso de rehabilitación, ¿Habrá algún smiley para expresar algo de esto? Oh sí, encontré este :#), aunque yo diría que parece alguien que le han puesto una tirita sobre la nariz.

8:10 p. m.  

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